UNA DESPEDIDA O UN SILECIO
Es dificil conciliar el sueño
con el brillo de tus ojos en mis recuerdos
persiguéndome siempre.
Tratando de conseguir lo imposible
e intentando atraer lo inimaginable.
Columpiando mi espíritu en el péndulo del pasado,
mientras la voz de mi conciencia clama por el futuro.
La luna sólo me ofrece tu rostro por imagen
y grabado en mi inerior sólo se ve tu nombre,
palpitando para bombear mis sentimientos hacia el infinito.
Me llaman conseñales multicolores
los senderos que no he de tomar
y me gritan los destellos de las manos
que no he de tocar.
Permanezco cubriendo mis sentidos bajo tu sombra
aún cuando los mañanas tiren de mis alas
para que les siga a vivir en la luz de la esperanza,
porque quise sujetarme en tu abrazo que me pierde
cambiando mi visión de los colores,
haciéndome errar mis decisiones.
La vela se consume,
mas me es imposible terminar de recordarte
y cae mi rocío sin alba
rodando por los montes el destino,
que intentan recogerlo para hacer florecer el nuevo día.
Se derraman las entrañas de mi pluma
tratando de reforzar el puente entre nosotros
-mi muy lejano-
y muere hablándole al vacío.
Al borde del abismo de la indiferencia
surgen dudas en mi cabeza:
ahora que se acerca
el cumplimiento anual de tu ciclo vital
¿debo obsequiarte la promesa de lazo o libertad?
y ¿debo hacerlo a voces
o guardarlo para mi y mi soledad?
Hansel: El olvido no existe, es sólo el deseo de que el dolor acabe
con el brillo de tus ojos en mis recuerdos
persiguéndome siempre.
Tratando de conseguir lo imposible
e intentando atraer lo inimaginable.
Columpiando mi espíritu en el péndulo del pasado,
mientras la voz de mi conciencia clama por el futuro.
La luna sólo me ofrece tu rostro por imagen
y grabado en mi inerior sólo se ve tu nombre,
palpitando para bombear mis sentimientos hacia el infinito.
Me llaman conseñales multicolores
los senderos que no he de tomar
y me gritan los destellos de las manos
que no he de tocar.
Permanezco cubriendo mis sentidos bajo tu sombra
aún cuando los mañanas tiren de mis alas
para que les siga a vivir en la luz de la esperanza,
porque quise sujetarme en tu abrazo que me pierde
cambiando mi visión de los colores,
haciéndome errar mis decisiones.
La vela se consume,
mas me es imposible terminar de recordarte
y cae mi rocío sin alba
rodando por los montes el destino,
que intentan recogerlo para hacer florecer el nuevo día.
Se derraman las entrañas de mi pluma
tratando de reforzar el puente entre nosotros
-mi muy lejano-
y muere hablándole al vacío.
Al borde del abismo de la indiferencia
surgen dudas en mi cabeza:
ahora que se acerca
el cumplimiento anual de tu ciclo vital
¿debo obsequiarte la promesa de lazo o libertad?
y ¿debo hacerlo a voces
o guardarlo para mi y mi soledad?
Hansel: El olvido no existe, es sólo el deseo de que el dolor acabe
